
Siddharta
Anoche soñé contigo, gran Siddharta. Déjame pronunciar tu nombre hermoso y perfecto, y que resuene un eco de paz en la cueva que me habita. Te vi. Me acerqué lentamente y te contemplé por un momento. Eras tú, tan íntegro en ti mismo en medio de la nada, y la nada se volvía bajo tus pies tierra fértil y brisa dulce y discreta sobre tus cabellos negros. Anoche lloré de alegría. Oh Siddharta, imagen más pura y hermosa, quise abrazarte, Shakyamuni, mas no soy digna de ti, presa de mis pasiones en una arista del Samsara. Te perdí, gran Gautama; me desperté antes de tiempo, y en mi cruda vigilia ya no te encuentro. Gran Buda, quiero soñarte de nuevo, pero está vez con los ojos abiertos, sentir tu abrazo infinito y escuchar tu voz incomparable habitando el más puro silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario