Vida y
destino unen soledades,
tejen
madejas de canes lanudos
y amos
sin guardián en casa:
noches
perpendiculares.
Llegaste,
cola feliz,
sorpresa
inesperada;
te
fuiste un día mudo ladrar del alba.
Coquita
acurrucada,
flor
entre flores dormida en lecho de manta,
aullar
finito en viento de estrellas
que
arrullan perros del alma.
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